De Truman Capote se burlaban
muchos colegas cuando se dedicó a escribir durante seis años sobre un caso de
estrecha relación con la justicia. El asesinato múltiple de la familia Clutter
(cuatro personas) pudo haberse quedado como un hecho de sangre común y
corriente si no hubiera caído en manos de un narrador excepcional como Capote,
quien lo hizo trascender gracias a la belleza de su relato, a la agilidad en el
tratamiento de la trama y a su agudeza para elaborar el perfil psicológico de
los asesinos. Capote confió en si instinto hasta las últimas consecuencias y el
tiempo terminó dándole la razón.
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